GLOBE

El objetivo del Consenso Global sobre Sostenibilidad en el Ambiente Construido – GLOBE – es dirigir la atención de la comunidad global, políticos, líderes de la industria y tomadores de decisiones sociales sobre la importancia crítica del entorno construido para el desarrollo sostenible a nivel global y local. escamas. Se requieren urgentemente acciones apropiadas por parte de todas las partes interesadas para garantizar que el entorno construido del futuro sea resistente, suficientemente seguro y social, ambiental y económicamente sostenible.

“Se requiere nada menos que un esfuerzo mundial transformador y unido de todas las partes interesadas del sector de la construcción para que la sociedad humana tenga éxito en el desarrollo sostenible y en la mitigación de las desastrosas consecuencias del cambio climático a escala global y local.”

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Objetivo y mensajes principales del Consenso de Tongji:

El objetivo del Consenso de Tongji es dirigir la atención de la comunidad global, los políticos, los líderes de la industria y los tomadores de decisiones sociales hacia la importancia del entorno construido para el desarrollo sostenible a escala global y local. Se requieren con urgencia acciones apropiadas por parte de todos los involucrados para garantizar que el entorno construido del futuro sea resistente, adecuadamente seguro, y social, ambiental y económicamente sostenible.

Para que la sociedad humana puede alcanzar un desarrollo sostenible y mitigar de las desastrosas consecuencias del cambio climático, a escala global y local, se requiere un esfuerzo mundial transformador y conjunto de todas las partes involucradas con en el sector de la construcción.

Se insta a la comunidad internacional, los gobiernos, las asociaciones de ingeniería nacionales e internacionales y las industrias del sector de la construcción a contribuir y dar su voz para apoyar el Consenso de Tongji. La expresión de apoyo es posible a través del sitio web tongjiconsensus.rilem.net.

El desafío de la sostenibilidad para el entorno construido

El sector de la construcción actualmente es responsable de más del 20% de las emisiones globales equivalentes de CO2. Entre una cuarta parte y la mitad de estas emisiones se deben a la producción de cemento, mientras que el resto se debe a la fabricación de otros materiales, el transporte y los procesos de construcción. Además, la operación y el mantenimiento de edificaciones representan casi el 30% de las emisiones globales equivalentes de CO2.

El crecimiento demográfico global y la rápida urbanización exigen enormes actividades de construcción y uso de materiales. Dentro de los próximos diez años, se espera que se duplique la demanda de tierra necesaria para el desarrollo del entorno construido. Además, se espera que en las economías más desarrolladas la infraestructura y el mantenimiento de las estructuras aumenten significativamente. Las prácticas actuales para la gestión de la construcción y las estructuras están lejos de ser sostenibles. Si no se cambian, las emisiones del sector de la construcción pondrán en peligro el logro de los objetivos del acuerdo de París.

En comparación con otras industrias, la industria de la construcción es única. En muchos países, aporta más del 10% del Producto Interno Bruto; y está organizada de manera descentralizada e involucra una gran cantidad de organizaciones y participantes. Hay poca o ninguna integración entre proveedores de servicios, propietarios y clientes. Además, el enfoque de la industria en los presupuestos y la prestación eficiente de servicios ha creado un entorno en el que hay poco espacio para las mejoras tecnológicas. A menudo, se presta poca atención al consumo de materiales. Finalmente, los estándares, códigos y pautas internacionales que rigen el diseño y la construcción del entorno construido evolucionan muy lentamente, y les cuesta trabajo seguir el ritmo de los avances tecnológicos, así como el rápido cambio de las necesidades sociales. En algunas partes del mundo, las revisiones de fondo de las normativas ocurren cada 20 años o más, y representan compromisos entre las partes interesadas que, por lo general, no utilizan el mejor conocimiento disponible para garantizar la seguridad, la resiliencia y la sostenibilidad.

Un nuevo paradigma para la gobernanza del entorno construido

Nuestro futuro común, el informe emitido por la Comisión Brundtland, indica que la gobernanza sostenible del entorno construido debe garantizar que su desarrollo y gestión no agoten las capacidades de los sistemas terrestres, ni impongan daños irreversibles a calidad del medio ambiente, tanto a escala local como global. Por lo tanto, la gestión del entorno construido debe centrarse en la sostenibilidad, además de la seguridad y la resistencia. Dada la inminencia de las amenazas globales asociadas con el cambio climático, se debe dar especial énfasis a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se debe establecer y adoptar un nuevo paradigma para la gestión del entorno construido de inmediato, avanzando hacia nuevas y mejores prácticas para la industria de la construcción a escala nacional y mundial.

Las consecuencias del desarrollo no sostenible se sentirán a corto plazo a escala local, pero el verdadero desafío es global, y su impacto real se manifestará en los daños ambientales a largo plazo. Por lo tanto, se requiere una planificación y acción inmediata por parte de los gobiernos a escala nacional y supranacional. En este proceso, todas las naciones deben participar en igualdad de condiciones, con medios, responsabilidades y derechos que estén en equilibrio con los contextos, capacidades, niveles de desarrollo y bienestar nacionales y regionales.

Facilitadores necesarios para el desarrollo de nuevas infraestructuras y paradigmas de gestión

Para facilitar este nuevo paradigma, es necesario identificar estrategias económicas circulares para el diseño, construcción, monitoreo, mantenimiento y renovación del entorno construido. Éstas se deben basar en consideraciones de seguridad, resiliencia y sostenibilidad; y deben tener en cuenta las compensaciones entre los beneficios a corto plazo y las consecuencias ambientales y socioeconómicas negativas a largo plazo. 

En términos específicos, esto significa: 

  • Los inversores, arquitectos y desarrolladores deben adoptar una mentalidad donde los aspectos de sostenibilidad se conviertan en una condición previa para la planificación y el desarrollo de cualquier proyecto. 
  • La comunidad de ingeniería civil debe comprometerse a abordar el desafío de la sostenibilidad, participar y explorar tecnologías nuevas y emergentes en la búsqueda del desarrollo sostenible. 
  • Los propietarios de edificaciones e infraestructura pública y privada deben, a través de licitaciones y especificaciones contractuales, implementar estrategias que garanticen estructuras sostenibles. 
  • La industria debe actuar con previsión y mantener una actitud proactiva para explotar todas las alternativas disponibles que faciliten la sostenibilidad del entorno construido. 
  • Debe existir una mayor conciencia en el ámbito político sobre cómo el entorno construido puede contribuir a alcanzar los objetivos de sostenibilidad; sobre todo, a través de incentivos financieros que promuevan la sostenibilidad del entorno construido. 
  • Los encargados de formular políticas públicas y los reguladores deben comprender el papel fundamental del entorno construido y apoyar plenamente el desarrollo sostenible. 

Para mejorar la sostenibilidad del entorno construido, es necesario asignar recursos económicos importantes que apoyen la investigación y la innovación tecnológica, organizativa y reglamentaría; de forma disciplinaria e interdisciplinaria. Se debe desarrollar e implementar un proceso inclusivo de interacción con el público en general, y las partes interesadas, para aprovechar de manera más efectiva las contribuciones que promuevan un desarrollo sostenible del entorno construido. Dicho proceso debe basarse en asociaciones entre autoridades públicas, expertos, el sector educativo y los medios de comunicación. 

Acciones para facilitar estructuras sostenibles

Para lograr las mejoras necesarias en términos de mejores prácticas, las comunidades científicas y de ingeniería deben colaborar con las industrias, los reguladores y los gobiernos para promover el desarrollo uso de una filosofía basada en la economía circular. Esto necesariamente incluirá métodos, herramientas, incentivos financieros y regulaciones que apoyen el desarrollo sostenible y el mantenimiento del entorno construido. Más específicamente, esto requiere las siguientes acciones: 

  • Tener en cuenta la eficiencia ambiental de las decisiones sobre el desarrollo y mantenimiento del entorno construido a nivel estratégico; por ejemplo, maximizando el bienestar y minimizando las emisiones de GEI. 
  • Redirigir los objetivos principales del diseño estructural, la operación y la gestión de la integridad, con énfasis en los impactos de sostenibilidad, además de la seguridad y la confiabilidad; por ejemplo, en términos de requisitos absolutos de emisiones máximas permisibles de GEI. 
  • Desarrollar nuevos materiales de construcción con un menor impacto ambiental, y reevaluar los materiales de construcción conocidos, pero actualmente subempleados. 
  • Desarrollar estrategias y programas de reciclaje y reutilización de materiales y componentes de construcción con base en evaluaciones integrales de sostenibilidad que estén alineados con los principios de la economía circular. 
  • Definir las opciones de resistencia, durabilidad y requisitos de vida útil para materiales de construcción y componentes estructurales con base en un análisis que minimice el impacto ambiental, optimice el ciclo de vida, y considere los problemas de obsolescencia técnica y eficiencia en la reutilización y el reciclaje. 
  • Definir estrategias que garanticen que el diseño y el manejo de la integridad de las estructuras sea robusta, idealmente modular y flexible con respecto a los cambios en el uso y la funcionalidad. 
  • Aprovechar los avances en tecnologías de la información y el monitoreo de la salud estructural para mejorar la sostenibilidad del entorno construido. 
  • Identificar e implementar incentivos en la industria de la construcción que respalden su compromiso con el desafío de la sostenibilidad. 
  • Elaborar o revisar códigos y normativas de diseño: 
    • Garantizando que sean abiertos, transparentes y basados en el mejor conocimiento disponible; 
    • de manera continua y oportuna, bajo un esquema de actualizaciones periódicas de datos e información; 
    • promoviendo una concepción holística de las interacciones entre el concepto estructural, la selección de materiales, la arquitectura, la energía y el concepto del clima interior, y sus respectivos impactos en la sostenibilidad; 
    • abordando explícitamente el impacto de las estructuras y las líneas vitales en la resiliencia de las sociedades; y 
    • favoreciendo el uso de análisis avanzados y métodos de confiabilidad estructural, tales como: el análisis de plástico, las evaluaciones probabilísticas de durabilidad, y los efectos locales en el análisis de demandas ambientales. 
  • Implementar, de manera inmediata, la evaluación de la sostenibilidad desde una perspectiva holística e integradora en los planes de estudios de ingeniería civil, así como en la educación continua para los ingenieros en ejercicio y otros profesionales en el sector de la construcción. 
  • Finalmente, los políticos y los reguladores deben garantizar una adecuada responsabilidad y control de los actores de la industria de la construcción a escala internacional y regional, con respecto a las emisiones de GEI y otros impactos en el medio ambiente local y global. 

Llamado a la acción inmediata

El Consenso de Tongji sugiere de manera enfática establecer un Grupo de Trabajo Global de Expertos para el desarrollo sostenible del entorno construido, que puede apoyar a las autoridades supranacionales y nacionales en la formulación de políticas. En este sentido, el Comité Conjunto sobre Seguridad Estructural ofrece su apoyo y asistencia y sugiere establecer el Grupo de Trabajo Global bajo los auspicios del Liaison Committee, compuesto por expertos de RILEM, IABSE, fib, CIB, ECCS, IASS, y otros miembros relevantes y organizaciones internacionales y nacionales comprometidas que también apoyan el consenso de Tongji.